Carta Geopolítica 101. La OTAN en su crítico laberinto. Por Carlos Gutiérrez P.
Tratar
de seguir una línea de racionalidad política para analizar el actuar reciente
de la OTAN se hace cada vez más difícil, y parece ser que debemos acercarnos a
otras disciplinas para poder dilucidar el comportamiento de sus actuales
líderes, como las teorías organizacionales y el concepto de entropía, o la
psicología y el comportamiento de rebaño.
La reciente
cumbre, realizada en Ankara entre los días 7 y 8 de julio, es una nueva demostración de los
comportamientos y decisiones tomadas, poco realistas de cumplir, amenazas por
doquier, supuestos valores que dicen defender, pero que suenan a una retórica
vacía.
La
declaración final de la cumbre ya es llamativa, consta solo de 6 puntos
genéricos, bastante reiterativos en los últimos 4 años, y donde no se aprecia
una real evaluación de lo avanzado sobre las resoluciones anteriores, siendo la
cumbre más breve en 20 años, con una sola sesión plenaria de menos de 3 horas.
La realidad obligó a este formato abreviado, buscando minimizar los desacuerdos
con Estados Unidos y los contantes exabruptos del presidente Trump, que no
impidieron los ataques verbales que realizó contra varios países por no
respaldarlo militarmente en la agresión contra Irán.
Finalmente, los puntos
aprobados fueron:
1.- Reafirmar
el compromiso inquebrantable con la defensa colectiva en conformidad con el artículo
5 del Tratado. Ya tener
que reafirmarlo en forma “inquebrantable” es un llamado
de alerta a la
convicción y disposición existente al respecto. Son tantas las diferencias de
escala, intereses y perspectivas entre los países, que efectivamente debiera
preocuparles la obligación total a ese supuesto.
2.- Está
dedicado a Rusia, la que es calificada como la amenaza a largo plazo para la
seguridad y estabilidad euroatlántica. Para asumir este peligro los países se
comprometen a cumplir los acuerdos de defensa adoptados
en La Haya, elevando el gasto militar
hasta el 5 % del PIB. No hay líder que haya aclarado en qué consiste la amenaza
rusa, cuáles serían las motivaciones eslavas sobre el occidente europeo, por lo
tanto, esa acusación se ha transformado en un significante vacío, al que nadie
exige explicaciones, y lo peor de todo es que ningún líder tampoco necesita
explicarla.
Hasta ahora, ningún país se ha acercado al cumplimiento
del famoso 5 %. y es más, varios de ellos ya han anunciado que no será una meta
alcanzable. Reino Unido está en el 3 %; Italia ya anunció que no cumplirá
porque es extremadamente impopular entre los votantes y tienen elección el
próximo año; Francia difícilmente llegará al 2 %; España ya rechazó gastar más
del 2,1 %; Alemania busca fondos que seguramente provendrán de deuda pública.
Solo Polonia, Lituania y Estonia alcanzarán el umbral, aunque no tendrán
impacto sustantivo en el volumen total de la Alianza.
3.- Se señala que los
aliados europeos, junto a Canadá y Estados Unidos asumirán una mayor
responsabilidad en la defensa de la alianza atlántica. La consigna es la
creación de una Europa más fuerte dentro de una OTAN más fuerte.
4.- Este
punto está dedicado a la ayuda a Ucrania, aseverando que esta contribuye a la
seguridad transatlántica. Están unidos en un apoyo inquebrantable a Ucrania
para defender la libertad, soberanía e integridad territorial. Garantizan la entrega de 70.000 millones
de dólares este año 2026 y
el mismo monto para el 2027. A pesar de todas
estas señales de compromiso, la imagen
que queda es que al presidente Zelensky se le invitó, pero no se le permitió
intervenir en las sesiones plenarias. Aquí también se ven resquebrajamientos entre los países
europeos, aunque una vez más aparece el concepto de inquebrantable (son las
trampas lingüísticas del discurso oficial). Algunos ya han comunicado que no
participarán de los préstamos porque no tienen reservas para aquello; otros que
no podrán seguir aportando con armamento porque tampoco tienen los stocks
suficientes; algunos se pelean con Ucrania por cuestiones nacionales como los
casos de Hungría y Polonia. Otros tantos líderes han asomado tímidamente, por ahora, la necesidad de dialogar con Rusia, entre ellos el primer
ministro eslovaco Robert Fico, quien informó que varios países miembros de la
OTAN habrían expresado su interés en mantener este diálogo durante esta cumbre.
Incluso, a propósito de la Carta Geopolítica 97, los principales organismos
deportivos dirigidos por europeos han considerado empezar a levantar las
sanciones al deporte ruso.
5.- Referido
a Irán apoyan la idea que este país nunca cuente con un arma nuclear y que debe
respetar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, demandas
levantadas por Estados Unidos. Pero, esto llega solo hasta las declaraciones,
no se asumió compromiso alguno en el apoyo material a Estados Unidos para
cumplir esos objetivos.
6.- Se
expresa la gratitud
a Turquía por la organización del evento. Los buenos modales
obligan.
Entre
todas las contradicciones propias de esta alianza, volvió a aparecer con fuerza
la política de Trump hacia Groenlandia, colocando nuevamente el tema en el
centro de la discusión, y generando para el liderazgo europeo un gran problema, ya que no pueden dilucidar
si las constantes advertencias
estadounidenses son verdaderas o no, lo que genera incertidumbre, desconfianza
y una falta de respuesta colectiva europea al asunto.
Pero,
fuera de esta deslavada cumbre de la OTAN, lo que sigue en el centro de la
noticia es toda la parafernalia montada en torno a un discurso agresivo y
belicoso contra Rusia, y la tan mencionada posibilidad de un conflicto en los
próximos años. Es tan grande la campaña, que esta moviliza a los medios de
comunicación, a las fuerzas armadas, a los grandes industriales y a los
partidos políticos más sistémicos (incluidos de derechas e izquierdas).
En
cambio, las organizaciones sociales y la ciudadanía en general movilizadas
parcialmente. Hubo actos de rechazo a la cumbre en particular y a la OTAN en
general en varios países: Serbia, España, Turquía, Francia, Países Bajos. En
Alemania la movilización se combinó con
la solicitud de renuncia del canciller Merz, ya que la marcha en Berlín entregó
una petición de renuncia firmada por 450.000 personas. La ciudadanía también se
expresa en forma pasiva, como son las encuestas de popularidad de sus
gobernantes: el británico Starmer está renunciado (el cuarto Primer Ministro en
4 años) y cuenta solo con el 13 % de apoyo; el francés Macron roza el 15 %; el
alemán Merz está en el 23 %; la italiana Meloni, que se desapega
silenciosamente del discurso más agresivo, ronda el 30 %. Finalmente,
paulatinamente la gente empieza a asumir que el respaldo total a Kiev significa
poner en riesgo su propia economía y seguridad.
A estas realidades,
hay que sumarle lo que sucede materialmente en la realidad europea, tanto en el
campo militar como el económico. Solo algunos ejemplos:
•
Polonia, que es el país más rusófobo de Europa
oriental, podría poner en movilización efectiva solo a dos de sus divisiones
mecanizadas (la 16 y la 18), de las cuales, sin embargo, las formaciones de
unidades aún no se han completado. Según el Jefe del Estado Mayor polaco,
general Wieslaw Kukula,
las unidades de primer nivel solo se pueden movilizar en 7 días,
las de segundo nivel en 30
días. El rearme real del ejército, según el plan aprobado, no se logrará antes
del año 2040.
•
Varios países también han comenzado a cuestionar y
paralizar la ayuda militar incontrolable. Los polacos anunciaron que no
entregarán sus MIG-29; Hungría ha sostenido que solo continuarán con ayuda
humanitaria; en el Bundestag se aprobó por una abrumadora mayoría de 510
diputados rechazar la propuesta del Partido Verde de transferir misiles de
crucero Taurus, así como sistemas anti aéreos patriots.
•
La otrora poderosa
armada británica tiene una
pérdida de alrededor del 6 % anual
de militares que dejan el servicio,
siendo más los que abandonan que los que ingresan, dejando a una fuerza regular
en 73.000 militares, el tamaño más pequeño en 200 años. Su flota solo cuenta
con unas pocas decenas de buques listos
para zarpar. Sus submarinos nucleares están fuera de servicio y en mantenimiento (en total
5), y la construcción de una nueva clase estarán listos dentro de varios años
más (Informe del grupo de expertos de Policy Exchange del 8 de junio 2026). La armada se vio en la
obligación de dar de baja a dos buques de guerra (Fragata HMS Argyll y la
fragata HMS Westminster), para redirigir a los marineros que servían en ellos a
fragatas de una nueva clase, según un reportaje del diario The Telegraph. El
mejor ejemplo lo tuvo la vergonzosa actuación del apoyo marítimo que iba a entregar para el conflicto en Medio Oriente,
donde no tuvo capacidades para desplegar ni un solo buque de guerra.
•
Según el especialista
alemán Julian Röpcke, la fabricación de misiles patriots en Ucrania podría llevar al menos dos años más. Las actuales
cadenas de suministros para tal fabricación ya están sobrecargadas, de hecho,
no están asegurados los stocks para el propio Estados Unidos. Una nueva línea
de montaje requerirá equipos especializados y capacitación de personal. El
ejemplo reciente es la propia Alemania, que lleva un año trabajando en la línea
de producción de estos misiles y por lo menos le queda aún un año más para su
funcionamiento. Estamos hablando de la excelencia de la industria alemana y un
país que no está en guerra. Cualquier instalación de este tipo en Ucrania será
un objetivo militar de alta prioridad. Por lo tanto, el compromiso de Estados
Unidos con tal licencia solo parece ser un gesto simbólico de ayuda a Ucrania y
un mensaje hacia Rusia para forzar negociaciones en el marco de la famosa frase
de la paz por la fuerza.
•
La estrategia de la OTAN de acumular
millones de drones,
ya difícil por el financiamiento como por capacidad industrial, parece poco recomendable, ya que
la experiencia combativa real ha demostrado que su vida útil tecnológica es muy
breve, producto de la aceleración del aprendizaje en combate real, lo que lleva
a innovaciones electrónicas y defensas anti dron en muy poco tiempo, así como
su misma obsolescencia. Por lo tanto, el diseño actual y guardado
en bodegas
probablemente no servirán de nada en pocos meses, todo debido a los ritmos en
los cambios tecnológicos.
•
La Unión Europea debiera invertir 7 billones de
euros en producción armamentística durante los próximos 10 años para superar a
Rusia, según el comisario europeo de defensa, Andrius Kubilius. En ese marco
hizo un llamado a los europeos para que “estén preparados para pagar el precio de la transformación militar”.
Con el viejo uso de la retórica
de los lugares comunes, a eso llamó “el precio de la paz”. La
pregunta clave es otra ¿tiene Europa capacidad de disponer de esos enormes
recursos financieros, sin afectar la paz social interna?
•
Alemania está estudiando reintroducir el servicio
militar obligatorio el año 2027, debido al fracaso de la campaña de
reclutamiento voluntario. De los 300.000 formularios enviados a los jóvenes de
18 años, solo 530 se inscribieron (diario Der Spiegel del 26 de junio). La
juventud alemana claramente no está interesada en el servicio, y el 59 % de los
alemanes dijo que en caso de un ataque no tomaría las armas para la defensa
nacional; solo el 16 % afirmó que lo haría. El canciller Merz había prometido
crear el ejército convencional más fuerte de Europa.
•
Las economías más grandes de Europa se están
acercando a una nueva crisis energética, con precios muy elevados y los
almacenes subterráneos de gas están más vacíos que nunca, actualmente está llenos
en un 46.4 %. Esto está repercutiendo en los estados de la economía, como por
ejemplo en Alemania, la que ya se encuentra en una recesión técnica. Además, el
mayor gasto de este recurso
energético se empezará
a ver en pocos meses más con el inicio del
invierno.
Finalmente,
lo que importa para la OTAN es el negocio de las armas, por eso lo más
llamativo de esta cumbre fue el anuncio de su Secretario General, Mark Rutte,
del lanzamiento de la iniciativa NATO Engine, cuyo objetivo es convertir a
Europa en una línea de montaje para sistemas de armas estadounidenses. Las
empresas más importantes de Europa y Estados Unidos han acordado una
cooperación industrial, con funcionamiento a ambos lados del Atlántico, que
debiera aumentar la producción, abrirá nuevas capacidades y maximizará las
existentes, para al menos por ahora cumplir con dos objetivos: entregar más
armas a Ucrania y reponer los stocks agotados.
Todo
el discurso sobre este proyecto gira en torno a fortalecer la soberanía
europea, pero en realidad se consolidará una realidad diferente, en que Europa invierte miles de millones
en fábricas construidas sobre estándares
estadounidenses, mientras que las exportaciones finales de aquellos sistemas
seguirán pasando por controles, reglas y aprobaciones de Washington.
El resultado será que Europa
profundizará su integración en la órbita
del complejo militar-industrial de Estados Unidos, con los evidentes efectos positivos para el
hegemón imperial y la subordinación total de la decadente Europa.
Al
final de cuentas, todo el espectáculo guerrerista de la OTAN confirma la visión
del mundo no occidental de que esta estructura, con Estados Unidos a la cabeza,
es actualmente la principal fuente de inestabilidad, inseguridad y amenaza a la
paz mundial. Como tan claramente lo expresó su Secretario General, afirmando
que si bien la declaración de principios de la OTAN la define como una
alianza defensiva
en territorio europeo,
nada impide que tenga disposición para actuar ofensivamente fuera de este territorio,
donde ellos crean que están en riesgo sus intereses.
Quizás
la mejor imagen que proyecta actualmente la OTAN se refleja en el regalo que el
presidente turco, Recep Erdogan, les hizo a sus principales invitados: revólveres
grabados con sus respectivos nombres y munición correspondiente. Entre los
agasajados estuvo la presidenta de la Comisión Europea Ursula von Der Leyen y
el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa. También el primer Ministro
británico Keir Starmer, quien lamentablemente no se pudo llevar el regalo
porque en su país existen leyes muy estrictas sobre la importación de armas.
¿Cuál
era el mensaje? Podrían interpretarse varios: un juego de ruleta rusa entre
todos los miembros de la OTAN; un duelo entre los mismos participantes de la
OTAN que no se llevan bien; y por último, para lo cual se usaba finalmente el
revólver personal de los oficiales, una despedida de la vida con dignidad.
Al menos
estos líderes tienen tres opciones…














