La gran mayoría
de analistas y encuestas aseguran una derrota para el presidente Trump en las
próximas elecciones legislativas de medio término,
pudiendo perder así la frágil
mayoría actual, lo que
implicaría serios problemas de gobierno para la segunda parte del período
presidencial.
Pero, Trump y su séquito republicano del MAGA no se quedan
impávidos ante tales augurios políticos, y trabajan seriamente para
administrar el proceso desde ya, y así evitar esta posible derrota, que tendría
alcances a nivel de las políticas gubernamentales, pero también personales para
el propio Trump, porque podrían
activarse intenciones ya expresadas por los demócratas relativas a acusaciones constitucionales en su
contra.
En esta contienda
desatada ya se han visto las intervenciones gubernamentales en distintos
ámbitos, desde iniciativas legales hasta una enorme campaña mediática. ¿Cuáles
son las iniciativas gubernamentales para interferir en las próximas elecciones?
1.- Las modificaciones de los distritos electorales. En abril del año 2025, el principal asesor
político de Trump, James Blair, llegó al Despacho Oval para proponer una
estrategia novedosa: los republicanos podrían empezar a ampliar su estrecha
mayoría en la Cámara de Representantes mucho antes de que los votantes
acudieran a las urnas en noviembre de 2026. De tener éxito, la maniobra podría
proteger a la Casa Blanca de unas elecciones de mitad de mandato potencialmente
brutales.
La idea
sustancial era presionar a estados republicanos como Texas para romper con la
tradición y rediseñar los distritos electorales del Congreso mucho antes de que
el censo de población de 2030 desencadene una reasignación obligatoria de escaños
en la Cámara de Representantes. Blair comenzó a considerar la maniobra poco
después del día de las elecciones de 2024, ultimando un plan mientras otros en
la Casa Blanca se centraban en la conformación del nuevo gobierno. Ahora, era
el momento de informar al presidente.
Así comenzó una
intriga que, más que ninguna otra cosa, influyó en la política estadounidense
de 2025. El aparato político del presidente planeó ejercer la “máxima presión
en todos los lugares donde la redistribución de distritos electorales sea una
opción”, como lo expresó un alto funcionario de Trump, para lo cual se
centraron en dos factores cruciales: ¿Dónde podrían los republicanos generar
más escaños ganables? ¿Y dónde tenían el control del gobierno para aprobar un
nuevo mapa con la suficiente rapidez como para influir en un ciclo electoral ya
en marcha? De esta forma empezó a funcionar la maquinaria de presión,
comenzando por los cambios en los estados de Texas, Missouri, Carolina del
Norte, Utah e Indiana, que ha seguido operando durante estos meses
2.- El
martes 30 de junio, la Corte Suprema anuló los límites al gasto coordinado
entre candidatos y partidos
políticos, una victoria para los republicanos que cambiará fundamentalmente la
forma en que se gastan decenas de millones de dólares en las elecciones al
Congreso.
La decisión tendrá
un impacto casi inmediato en las elecciones de mitad de mandato. Eliminar el límite
al gasto coordinado otorga a los candidatos un control directo
sobre una cantidad
mucho mayor de dinero
invertida en sus campañas. También
es probable que incremente la avalancha de publicidad
política que inunda los medios de comunicación cada otoño.
La decisión fue
tomada por 6 votos contra 3 y dividió al tribunal según sus líneas ideológicas
habituales. Es muy interesante relevar el argumento de mayoría expresado por el
juez Brett Kavanaugh, quien calificó las limitaciones como una "grave violación
de la libertad de expresión política protegida por la Primera
Enmienda". También enfatizó
que el fallo que elimina
las limitaciones podría
fortalecer a los partidos políticos en general: “Mantener los límites al gasto
coordinado de los partidos políticos en este caso podría, por lo tanto,
contribuir a que los partidos políticos sigan relegados a un segundo plano en
comparación con los grupos externos, los partidos políticos debilitados
distorsionan el sistema político”. Realmente notable el recurso verbal para
encubrir la plutocracia.
La decisión supone
un revés para los demócratas, quienes argumentaban que eliminar el límite a la
coordinación otorgaría más poder a los grandes donantes, quienes pueden
realizar aportaciones mayores a los comités del partido que a
los candidatos. Los republicanos suelen recibir más fondos de grandes donantes, mientras que los
demócratas han dependido más de los donantes de pequeñas cantidades.
Es indudable
que el fallo es una victoria para los donantes
multimillonarios y los grupos de interés que desean tener más influencia sobre la agenda
del Partido Republicano y una invitación a la corrupción”, dijeron en un comunicado
conjunto Kirsten Gillibrand, presidenta del Comité de Campaña Senatorial
Demócrata, Suzan DelBene, presidenta del Comité de Campaña
Congresional Demócrata, y Ken
Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata.
Esto también
podría modificar sustancialmente la composición de la publicidad política en
televisión, ya que los candidatos obtienen
tarifas mucho más bajas por los anuncios
televisivos que otros grupos.
Si sus esfuerzos coordinados con las campañas obtienen una tarifa igualmente
baja, dispondrían de mucho más capital para inundar todas las ondas posibles.
3.- Los líderes republicanos de la Cámara de
Representantes publicaron el viernes 10 de julio el texto de un proyecto de ley
para financiar a la gran mayoría del gobierno federal desde el inicio del
próximo año fiscal, el 1 de octubre, hasta después de las elecciones de mitad
de mandato, eludiendo el proceso de asignaciones bipartidistas y desafiando a
los demócratas a provocar un cierre del gobierno meses antes de que los
votantes acudan a las urnas. Una audaz medida que busca confrontar a la gente
con el partido demócrata en caso de que estos concurran a negar el
financiamiento para las funciones de la burocracia estatal.
El presidente de
la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo el jueves que planea someter el
proyecto de ley a votación la próxima semana.
4.- En todas las elecciones primarias del
partido republicano en los distintos distritos se ha registrado una
intervención directa de Donald Trump apoyando abiertamente a los candidatos
provenientes del MAGA, y ha obtenido un éxito rotundo.
Todos sus candidatos han resultado
victoriosos, lo que augura
también, en los casos de ser electos,
una bancada republicana más radical y más cercana a las políticas trumpistas.
Los ejemplos más notorios se han dado en las primarias de los estados de
Georgia, Indiana, Luisiana, Nevada, Kentucky.
Todo este vendaval de disputas electorales tiene como trasfondo
dos realidades muy significativas: por una parte, el desastroso gobierno del
presidente Trump, tanto en el campo interno como en el internacional, asumiendo
que decisiones claves en este ámbito están repercutiendo en la economía y
calidad de vida de la ciudadanía. Las políticas arancelarias, casi de aplicación
universal que hizo a inicios de su gobierno, tuvieron repercusiones en la
subida de precios de los productos importados que se ha reflejado en un alza de
la inflación. Además, después de un fallo adverso de la Corte Suprema que los
declaró nulos por vicios constitucionales, ha tenido que empezar a devolver los
dineros recaudados bajo esa modalidad.
A pesar de esa
derrota legal y de los negativos efectos económicos internos, ha continuado con
esta agresiva política comercial internacional. También ha tenido efectos
contraproducentes internos su agresión militar a Irán y los resultados en el precio del petróleo, impactando a una baja importante en la popularidad propia y en su política hacia el Medio
Oriente. Las encuestas de opinión lo sitúan en uno de los niveles más bajos de
popularidad gubernamental, situándose en torno al 30 % de aprobación, y una
amplia mayoría opositora a la guerra en Irán.
Por otro lado,
ha surgido una gran preocupación por los avances electorales de la llamada
izquierda demócrata, que es una corriente identificada con postulados
socialistas al interior del partido. Ya tienen en el Congreso a las/os
parlamentarias/os Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar y Ayanna
Pressley
La más reciente
de estas victorias correspondió a la socialista demócrata Melat Kiros quien
derrotó el martes 14 de julio a la representante de Colorado Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos en el cargo,
protagonizando una de las mayores sorpresas de la temporada de primarias
demócratas en medio de una creciente racha de victorias para la izquierda
disidente.
La victoria de
Kiros en la contienda por el primer
distrito de Colorado derroca a una representante de 68 años que había ocupado
el escaño desde antes de que naciera su oponente de 29 años. Su victoria supone
la séptima victoria en las primarias de este ciclo para Justice Democrats, el
grupo progresista que la reclutó y la apoyó, lo que convierte a 2026 en el año
de primarias más exitoso de la organización hasta la fecha.
“Nos enorgullece
enormemente enviar al primer representante de Colorado en el Partido Demócrata
por la Justicia al Congreso”, declaró Alexandra Rojas, directora ejecutiva de Justice
Democrats. “Melat construyó
un movimiento que inspiró a los habitantes de Denver a recordar que ellos
mismos tienen el poder de transformar el tipo de Partido Demócrata que desean
que los represente. Melat y nuestros
candidatos siguen ganando en este ciclo electoral porque los votantes
demócratas finalmente están obteniendo líderes que responden a sus demandas”.
Ya el martes 23 de
junio, tres candidatos progresistas resultaron victoriosos en las primarias
para el Congreso de Estados Unidos celebradas en Nueva York, superando los
millones de dólares invertidos por intereses corporativos y AIPAC gracias
a campañas populares
centradas en la clase trabajadora.
Brad Lander,
Darializa Avila Chevalier y Claire Valdez, identificadas con la organización
Justice Democrats y de tendencias social demócratas. Apoyadas por el alcalde de
la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, derrotaron a los candidatos
corporativistas del partido.
El gobierno de
Trump también vivió otro traspié luego que el Tribunal Supremo dictaminó que
los estados tienen libertad para contar las papeletas enviadas por correo que
lleguen después del día de las elecciones, siempre y cuando tengan el
matasellos de esa fecha o que los funcionarios electorales consideren que las
papeletas se emitieron a tiempo.
La decisión que
fue mayoritaria en una votación de 5 a 4, representa una derrota significativa
para el presidente Donald Trump, quien ha intentado restringir el voto por
correo antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Trump ha
argumentado repetidamente, sin pruebas, que las demoras en el recuento de votos
fomentan el fraude electoral por parte de los demócratas.
Producto de todas estas preocupaciones reales
es que debe entenderse el sorpresivo discurso
dirigido a la nación el 16 de julio
por el presidente Trump, en que
anunció que su administración desclasificará documentos que, según él,
ponen de manifiesto las vulnerabilidades de los sistemas electorales
estadounidenses. En su discurso de 25 minutos
desde la Casa Blanca,
Trump describió los esfuerzos de China para acceder a los registros de
votantes estadounidenses y ofreció detalles sobre los riesgos, largamente
estudiados, de las máquinas de votación electrónica.
Pero ninguna
de la información que describió
Trump parece respaldar
sus afirmaciones recurrentes de que las elecciones de 2020 fueron robadas o que las papeletas
y los resultados de los votos fueron manipulados. En cambio, Trump emitió
una serie de directivas vagas sobre la supervisión electoral al FBI, al
director de inteligencia nacional y a otras agencias dirigidas por leales
controvertidos, pidiéndoles que investigaran "cómo y por qué se le ocultó información tan crucial" y que procesaran
a los responsables del presunto encubrimiento.
El discurso de
Trump fue, en muchos sentidos, una acusación contra su propia comunidad de
inteligencia, a la que acusó de haberle ocultado los intentos de influencia
china durante su primer mandato. Pero los documentos publicados el jueves por la noche también muestran
una división entre los analistas de inteligencia,
quienes debatieron y finalmente concluyeron que China optó por no llevar a cabo
una campaña de influencia a gran escala durante el ciclo electoral de 2020.
Y en otros
sentidos, el discurso fue el último intento del presidente por aprobar la Ley
SAVE America, una reforma integral
de los sistemas electorales y de registro
de votantes estadounidenses, basada en sus
antiguas quejas sobre los resultados de las elecciones de 2020. “El Congreso
debe aprobar la Ley para Salvar a Estados Unidos ¿qué tan fácil es hacerlo, a
menos que quieran hacer trampa?”, dijo el presidente. “La única razón por la
que no lo harían es porque quieren hacer trampa, ya que sus políticas son tan malas
y sus candidatos tan patéticos que no pueden
salirse con la suya ni ser elegidos de otra manera”.
El líder de la
mayoría del Senado, John Thune, sostiene que no hay votos suficientes para
aprobar la legislación, mientras que algunos de los aliados
de Trump, pertenecientes al movimiento MAGA, en el Senado han presionado para que se
apruebe.
Gran parte de lo
que Trump expuso sobre la seguridad
electoral, desde la vulnerabilidad de las máquinas de votación hasta los
ataques de potencias extranjeras a las bases de datos de registro de votantes, ha sido objeto
de debate público
durante mucho tiempo
entre funcionarios de inteligencia y expertos en ciberseguridad.
Su discurso
subrayó su interés en demostrar que se estaba produciendo una injerencia
electoral. Afirmó que los documentos desclasificados recopilados por la Casa
Blanca, y respaldados por los altos mandos de las agencias de inteligencia,
demuestran que China “llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de
datos electorales de la historia”. Afirmó, sin aportar pruebas, que la
injerencia de Pekín no solo implicaba a "miembros del Estado
profundo" que trabajaban para suprimir información, sino también a China pagando
a periodistas estadounidenses para que escribieran críticas sobre la primera
administración de Trump .
Si bien el informe
concluyó con "alta certeza" que China no había orquestado una campaña
de influencia para denigrar las posibilidades electorales de Trump, señaló la
opinión disidente de un analista sénior de la Oficina del Director de Inteligencia
Nacional, quien creía que Pekín había tomado "al menos algunas medidas
para socavar las posibilidades de reelección del expresidente Trump”.
Otro documento de
inteligencia, con gran cantidad de información censurada, publicado el jueves,
indicaba que un grupo de hackers chinos había descargado información de
registro de votantes disponible públicamente para seis estados "desde un
sitio web comercial".
Pero, la retórica
agresiva de Trump no se retuvo allí, ya que también incluyó a otros países en
lo que llamó “interferencias en elecciones estadounidenses”. Coincidentemente
estos países son China, Rusia, Irán y Corea del Norte (¿les suena esto del eje
del mal?). Afirma “Creemos que los oponentes de Estados Unidos, como mínimo a Rusia, China, Irán y Corea del
Norte, así como grupos no estatales,
tienen la capacidad de comprometer la infraestructura electoral de Estados
Unidos”.
Estas son las
vueltas de la vida, ya que, durante años, Trump rechazó la campaña de la
injerencia rusa en las elecciones de 2016,
que promovió con fuerza el presidente Obama
y Hillary Clinton, tras perder esa elección. Ahora, es el propio Trump el que
promueve la campaña de la injerencia rusa y china en las elecciones de 2020,
que perdió ante Biden.
Cuando el presidente Trump se dirigió
a los medios para compartir
esta noticia, NBC y ABC se negaron
a transmitir el discurso. El presidente Trump lo calificó
claramente: las cadenas
“quieren proteger a la
izquierda radical”. El bloqueo informativo se encuentra ahora en el centro de
un creciente debate nacional y surge la pregunta
sobre si deberían
revisarse las licencias de transmisión de las cadenas
que utilizan el espectro radioeléctrico público cuando se niegan a
transmitir un discurso presidencial. Producto de la presión republicana y de la
presidencia se dice que el Congreso ya está tomando medidas al respecto.
En la medida que
estamos más cerca de las elecciones de noviembre, la ventana de oportunidades
para fabricar un fraude electoral y/o crear hechos políticos que le favorezcan
para su narrativa se reduce, por lo tanto, podemos enfrentar meses realmente
complejos, tanto en el plano nacional a través de una feroz represión contra
movimientos autónomos y progresistas o nuevas iniciativas anti democráticas con carácter legal,
así como en el campo
internacional a través
de nuevas agresiones
que seducen a su
público electoral, como pueden ser profundizar la guerra contra Irán, aumentar
el apoyo a Ucrania para golpear aún más a Rusia, incentivar aún más los afanes
militaristas de Taiwán, y llevar a cabo una agresión en toda la forma contra Cuba.
Serán unos meses en que el mundo vivirá en el peligro.










