Siguen castigando a
los pobres. Por Hugo Villar Cisternas
En Chile, las Municipalidades
son el Estado más cerca de los ciudadanos. Dejemos de lado, por hora, sólo por
ahora, a unos cuantos alcaldes sinvergüenzas y corruptos, la inmensa mayoría
militantes de la UDI y de Renovación Nacional, entre ellos el ex alcalde de
Vitacura, Raúl Torrealba; y las ex alcaldesas de Viña del Mar, Virginia
Reginatto; y de Maipú, Cathy Barriga, todos con juicios en curso por millonarios
fraudes al Fisco.
Son los municipios quienes
deben afrontar la salud y la educación en la mayoría de las comunas. También
son responsables de los contratos para el retiro de la basura domiciliaria, la
iluminación pública, el estado de las calles, los programas y ayudas sociales, la
actividad deportiva y cultural, los permisos de edificación, las licencias de
conducir, las patentes comerciales y muchas más cosas.
Pues bien, el proyecto de ley
de los ricos, fraudulenta y falazmente llamado “De Reconstrucción Nacional”, tiene
un capítulo destinado a la exención de las contribuciones de los bienes raíces
a todos los adultos mayores. Pero hasta hoy, un millón y medio de mayores de 65 años son dueños de una
vivienda. De ese número, un millón cien mil ya está exento porque su casa tiene
un avalúo fiscal de 60 millones de pesos o menos, es decir casi 3 cuartas
partes.
Como
un porcentaje de lo recaudado por las contribuciones va a los municipios, el
proyecto del Gobierno de los ricos, además, contempla devolver a los gobiernos
comunales lo que dejen de percibir. En comunas pobres, como Lo Espejo en
Santiago, la cifra a recuperar es ridícula. La alcaldesa de esa comuna, Javiera
Reyes, dijo:” mientras Las Condes recibiría unos 13 mil millones de pesos, Lo
Espejo recibiría unos 4 millones de pesos”. La razón es simple, en esa comuna
popular la inmensa mayoría no paga contribuciones.
Por otra parte, el alcalde de Maipú, Tomás
Vodanovic, expresó que “por esa menor recaudación el Estado decide compensar en un 100%
esos recursos vía presupuesto general de la nación”. La consecuencia es que los
habitantes de Maipú y del resto de Chile deberán financiar, mediante sus
impuestos, los presupuestos de municipios cuyos ingresos y servicios se
encuentran muy por encima del promedio nacional, agregando que “quienes viven en carencia y deben aceptar que sus municipios no
tengan recursos para atender lo básico, deberán financiar con sus impuestos los
servicios de lujo de quienes más tienen”.
Todos
pagamos impuestos directa o indirectamente, por ejemplo, cuando usted compra
pan, paga IVA, es decir, paga impuestos.
El Fondo Común Municipal es la principal fuente
de financiamiento de los municipios y redistribuye los ingresos propios de cada
comuna. Así, una parte de lo recaudado en Vitacura por permisos de circulación
va a ese fondo. Es lógico, porque en Cochamó, por ejemplo, escasamente alguien
puede pagar la patente de un vehículo. Lo mismo por patentes comerciales. Es
muy poco lo que se puede recaudar en Colbún por este concepto, a diferencia de las
grandes comunas del país.
Al eximir de contribuciones en las comunas ricas,
esa disminución no la sienten esos municipios, tanto por el alto monto que se
les devolverá, como porque su presupuesto no depende del Fondo Común Municipal.
Por ejemplo, la dependencia del FCM de Las Condes es de un 2.4 %, pero en
Longaví es de un 82%.
En síntesis, las comunas pobres son doblemente
castigadas; les devolverán muy poco y, además, el Fondo Común Municipal les
entregará menos recursos. Y si tienen menos, menos pueden gestionar la pobreza
y cumplir con sus vecinos.
La Asociación Chilena de Municipalidades le
propuso al Gobierno que la exención de contribuciones opere para todos los
adultos mayores que tengan una vivienda de 250 millones de pesos o menos de
avalúo fiscal, y que tengan ingresos menores a 3 millones de pesos mensuales.
Tal iniciativa fue rechazada por el ministro de Hacienda, el mismo autor
intelectual de las colusiones de los medicamentos y de las farmacias, y de los
pollos.
Según la revista Forbes 2025,
los cinco chilenos más ricos acumulan una fortuna total de 35.100 millones
de dólares, lo digo en dólares porque en pesos es difícil de entender: se trata
de unos treinta y dos billones
trescientos mil millones de pesos.
Luego, la familia Luksic, Julio Ponce Lerou, Roberto y Patricia
Angelini, y Enrique Yarur, todos mayores de 65 años, quedarán exentos del pago
de contribuciones por sus mansiones.
¿Les parece justo y decente?
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