lunes, 27 de julio de 2026

 

Siguen castigando a los pobres. Por Hugo Villar Cisternas

 

 

En Chile, las Municipalidades son el Estado más cerca de los ciudadanos. Dejemos de lado, por hora, sólo por ahora, a unos cuantos alcaldes sinvergüenzas y corruptos, la inmensa mayoría militantes de la UDI y de Renovación Nacional, entre ellos el ex alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba; y las ex alcaldesas de Viña del Mar, Virginia Reginatto; y de Maipú, Cathy Barriga, todos con juicios en curso por millonarios fraudes al Fisco.

 Son los municipios quienes deben afrontar la salud y la educación en la mayoría de las comunas. También son responsables de los contratos para el retiro de la basura domiciliaria, la iluminación pública, el estado de las calles, los programas y ayudas sociales, la actividad deportiva y cultural, los permisos de edificación, las licencias de conducir, las patentes comerciales y muchas más cosas.

 Pues bien, el proyecto de ley de los ricos, fraudulenta y falazmente llamado “De Reconstrucción Nacional”, tiene un capítulo destinado a la exención de las contribuciones de los bienes raíces a todos los adultos mayores. Pero hasta hoy, un millón y medio de mayores de 65 años son dueños de una vivienda. De ese número, un millón cien mil ya está exento porque su casa tiene un avalúo fiscal de 60 millones de pesos o menos, es decir casi 3 cuartas partes.

 Como un porcentaje de lo recaudado por las contribuciones va a los municipios, el proyecto del Gobierno de los ricos, además, contempla devolver a los gobiernos comunales lo que dejen de percibir. En comunas pobres, como Lo Espejo en Santiago, la cifra a recuperar es ridícula. La alcaldesa de esa comuna, Javiera Reyes, dijo:” mientras Las Condes recibiría unos 13 mil millones de pesos, Lo Espejo recibiría unos 4 millones de pesos”. La razón es simple, en esa comuna popular la inmensa mayoría no paga contribuciones.

 Por otra parte, el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, expresó que “por esa menor recaudación el Estado decide compensar en un 100% esos recursos vía presupuesto general de la nación”. La consecuencia es que los habitantes de Maipú y del resto de Chile deberán financiar, mediante sus impuestos, los presupuestos de municipios cuyos ingresos y servicios se encuentran muy por encima del promedio nacional, agregando que “quienes viven en carencia y deben aceptar que sus municipios no tengan recursos para atender lo básico, deberán financiar con sus impuestos los servicios de lujo de quienes más tienen”.

 Todos pagamos impuestos directa o indirectamente, por ejemplo, cuando usted compra pan, paga IVA, es decir, paga impuestos.

 El Fondo Común Municipal es la principal fuente de financiamiento de los municipios y redistribuye los ingresos propios de cada comuna. Así, una parte de lo recaudado en Vitacura por permisos de circulación va a ese fondo. Es lógico, porque en Cochamó, por ejemplo, escasamente alguien puede pagar la patente de un vehículo. Lo mismo por patentes comerciales. Es muy poco lo que se puede recaudar en Colbún por este concepto, a diferencia de las grandes comunas del país.

 Al eximir de contribuciones en las comunas ricas, esa disminución no la sienten esos municipios, tanto por el alto monto que se les devolverá, como porque su presupuesto no depende del Fondo Común Municipal. Por ejemplo, la dependencia del FCM de Las Condes es de un 2.4 %, pero en Longaví es de un 82%.

 En síntesis, las comunas pobres son doblemente castigadas; les devolverán muy poco y, además, el Fondo Común Municipal les entregará menos recursos. Y si tienen menos, menos pueden gestionar la pobreza y cumplir con sus vecinos.

 La Asociación Chilena de Municipalidades le propuso al Gobierno que la exención de contribuciones opere para todos los adultos mayores que tengan una vivienda de 250 millones de pesos o menos de avalúo fiscal, y que tengan ingresos menores a 3 millones de pesos mensuales. Tal iniciativa fue rechazada por el ministro de Hacienda, el mismo autor intelectual de las colusiones de los medicamentos y de las farmacias, y de los pollos.

 Según la revista Forbes 2025, los cinco chilenos más ricos acumulan una fortuna total de 35.100 millones de dólares, lo digo en dólares porque en pesos es difícil de entender: se trata de unos treinta y dos billones trescientos mil millones de pesos.

Luego, la familia Luksic, Julio Ponce Lerou, Roberto y Patricia Angelini, y Enrique Yarur, todos mayores de 65 años, quedarán exentos del pago de contribuciones por sus mansiones.

 

 ¿Les parece justo y decente?

 

0 comentarios:

Publicar un comentario