martes, 20 de octubre de 2026

 


La apuesta criminal de las AFP.  Por Hugo Villar C.

 

Esta semana, los trabajadores, todos cotizantes de la AFP, tuvieron una amarga sorpresa. Los fondos tradicionales acumulados en su cuenta recibieron una baja brutal.

 

Especialmente los del Fondo E, es decir, el fondo más conservador, teóricamente el menos riesgoso y en el que está la inmensa mayoría de las personas que pretenden jubilarse en el corto plazo. A ese fondo llegan las imposiciones de medio millón de chilenos, que entre enero y septiembre perdieron un 10,4%. Es decir, si usted en enero tenía 50 millones, hoy tiene menos de 45.

 

Sin embargo, las pérdidas afectan gravemente a todos los cotizantes de todos los fondos y aún no se sabe de qué magnitud es la catástrofe. En noviembre habrá una información más completa, pero lo que ya se sabe es que las pérdidas son superiores a los 11.000 millones de dólares. 11.000 millones de dólares, es tanto dinero perdido que casi no se puede traducir a peso chileno.

 

¿Y cuál es la causa de este perjuicio enorme, de esta merma tremenda de los ahorros previsionales de los trabajadores? Las apuestas de la AFP.

 

Las AFP, con el dinero aportado por todos los cotizantes, se dedicaron a apostar y perdieron.

 

En realidad, los que perdieron son los millones de ciudadanos que están obligados por la ley impuesta durante la dictadura a cotizar en la AFP.

 

Porque cuando baja la rentabilidad de los fondos, los que pierden son los trabajadores. Las AFP nunca pierden. Todos los meses cobran su comisión por manejar, bien o mal, está claro que mal, los dineros ajenos.

 

Como sea que lo hagan, mes a mes descuentan del aporte de los cotizantes su cuota de ganancia. Ellos cobran, nomás. Apostaron a que las tasas de interés de Estados Unidos bajarían.

 

Y no bajaron. Apostaron muchísimo dinero. Quintuplicaron la inversión del año anterior.

 

Y fallaron. Pero como ya dijo la coordinadora de Nomás AFP, el ahorro obligatorio de millones de trabajadores no es un casino. La ludopatía es una grave adicción que daña al patrimonio de un jugador habitual.

 

Pero aquí las apuestas de la AFP fueron con plata ajena, la de los fondos previsionales de las personas. La misma coordinadora de Nomás AFP está convocando ya a especialistas para poder medir el daño y determinar en cada administradora de fondo previsional la diferencia entre el patrimonio previsional existente y el que habría existido bajo una administración prudente. Todas las AFP perdieron.

 

Una un poquito más, otra un poquito menos. La coordinadora de Nomás AFP también está trabajando para exigir judicialmente la restitución total de los perjuicios y que se establezcan las responsabilidades civiles y penales. Asimismo, que el Consejo de Defensa del Estado asuma la defensa activa del patrimonio de las personas.

 

Otros profesionales ya se están organizando también para dar esta pelea. Por ahora, el gobierno guarda silencio, respetuoso silencio, mientras las AFP, sin arrugarse siquiera, dicen que son estrategias de inversión a largo plazo y meras fluctuaciones del mercado. Y claro, ellas no pierden, nunca pierden.

 

Habrá que mirar con ojo clínico a quienes justifican la negligencia de los apostadores de las AFP y también a los que ya están saliendo a defender a los trabajadores, a quienes les han escamoteado sus ahorros para la vejez.

 

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