La apuesta criminal de las AFP. Por Hugo Villar C.
Esta semana, los trabajadores, todos
cotizantes de la AFP, tuvieron una amarga sorpresa. Los fondos tradicionales
acumulados en su cuenta recibieron una baja brutal.
Especialmente los del Fondo E, es decir, el
fondo más conservador, teóricamente el menos riesgoso y en el que está la
inmensa mayoría de las personas que pretenden jubilarse en el corto plazo. A
ese fondo llegan las imposiciones de medio millón de chilenos, que entre enero
y septiembre perdieron un 10,4%. Es decir, si usted en enero tenía 50 millones,
hoy tiene menos de 45.
Sin embargo, las pérdidas afectan gravemente a
todos los cotizantes de todos los fondos y aún no se sabe de qué magnitud es la
catástrofe. En noviembre habrá una información más completa, pero lo que ya se
sabe es que las pérdidas son superiores a los 11.000 millones de dólares.
11.000 millones de dólares, es tanto dinero perdido que casi no se puede
traducir a peso chileno.
¿Y cuál es la causa de este perjuicio enorme,
de esta merma tremenda de los ahorros previsionales de los trabajadores? Las
apuestas de la AFP.
Las AFP, con el dinero aportado por todos los
cotizantes, se dedicaron a apostar y perdieron.
En realidad, los que perdieron son los
millones de ciudadanos que están obligados por la ley impuesta durante la
dictadura a cotizar en la AFP.
Porque cuando baja la rentabilidad de los
fondos, los que pierden son los trabajadores. Las AFP nunca pierden. Todos los
meses cobran su comisión por manejar, bien o mal, está claro que mal, los
dineros ajenos.
Como sea que lo hagan, mes a mes descuentan
del aporte de los cotizantes su cuota de ganancia. Ellos cobran, nomás.
Apostaron a que las tasas de interés de Estados Unidos bajarían.
Y no bajaron. Apostaron muchísimo dinero.
Quintuplicaron la inversión del año anterior.
Y fallaron. Pero como ya dijo la coordinadora
de Nomás AFP, el ahorro obligatorio de millones de trabajadores no es un
casino. La ludopatía es una grave adicción que daña al patrimonio de un jugador
habitual.
Pero aquí las apuestas de la AFP fueron con
plata ajena, la de los fondos previsionales de las personas. La misma
coordinadora de Nomás AFP está convocando ya a especialistas para poder medir
el daño y determinar en cada administradora de fondo previsional la diferencia
entre el patrimonio previsional existente y el que habría existido bajo una
administración prudente. Todas las AFP perdieron.
Una un poquito más, otra un poquito menos. La
coordinadora de Nomás AFP también está trabajando para exigir judicialmente la
restitución total de los perjuicios y que se establezcan las responsabilidades
civiles y penales. Asimismo, que el Consejo de Defensa del Estado asuma la
defensa activa del patrimonio de las personas.
Otros profesionales ya se están organizando
también para dar esta pelea. Por ahora, el gobierno guarda silencio, respetuoso
silencio, mientras las AFP, sin arrugarse siquiera, dicen que son estrategias
de inversión a largo plazo y meras fluctuaciones del mercado. Y claro, ellas no
pierden, nunca pierden.
Habrá que mirar con ojo clínico a quienes
justifican la negligencia de los apostadores de las AFP y también a los que ya
están saliendo a defender a los trabajadores, a quienes les han escamoteado sus
ahorros para la vejez.








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