martes, 3 de noviembre de 2026

 



Luis Silva y la felonía. Por Hugo Villar C.

Estimadas auditoras y auditores, conocen ustedes a Luis Silva, no un Luis Silva cualquiera, sino Luis Silva y la Irarrázabal, el ya autodenominado Profe Silva, el producto de marketing digital más avanzado, el mismo que hizo clase en universidades cuyos dueños son la élite económica y política del país. Es el mismo que en la fallida discusión de la nueva Constitución encabezó las posiciones más conservadoras y retardatarias, por ejemplo, contra el matrimonio homosexual, contra la eutanasia, contra el aborto. Como se corresponde con ese pensamiento antediluviano, se declara numerario del Opus Dei, el que se enorgullece de su celibato y es dirigente del Partido Republicano, la ultraderecha nacional.

 

Es el mismo que, sin pudor alguno, se ha declarado admirador de Pinochet, un tipo peligroso, ciertamente. Sus hermanos, Sebastián, director de cine, y Valentina, diseñadora gráfica, quisieron alertar al país cuando dijeron de Luis que era un peligro nacional. Con el acuerdo del todavía ministro de Justicia, Fernando Rabat, el presidente Kast, nombró a Luis Silva Irarrázabal como subsecretario de Justicia.

 

Ahora, ¿quién lo nombró? Lo destituyó, pero no por su participación junto al ministro en la reducción de penas a por lo menos 59 abusadores sexuales y violadores de niñas, niños y adolescentes. Kast tampoco lo removió por haber instado para que se dejase en libertad a tres criminales presos, partícipes en el secuestro y desaparición de cinco jóvenes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en 1987. Fue destituido porque, eludiendo su responsabilidad y encubrimiento de pederastas, le cargó toda la culpa a Fernando Rabat, su jefe y ministro.

 

Dijo que solo había firmado decreto por orden del ministro y siguiendo su jurídica interpretación. Los delincuentes, cuando son sorprendidos frecuentemente, delatan a quienes han participado en sus crímenes e intentan eludir su participación y responsabilidad en los delitos cometidos. Ni con ellos son leales.

 

La felonía es otro rasgo distintivo. Juzguen ustedes si, como dicen sus hermanos, Luis Silva Irarrázabal, es realmente un peligro nacional. También pueden preguntarse, estimadas auditoras y auditores, acerca de su lealtad.

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